¿Qué hacer para aprobar la asignatura de la paciencia y ser padres felices?

 

  “Cuando a tu peque le cuesta dormir, paciencia!”, “que tu peque te monta el pollo cuando se lo pones en el plato, paciencia!”, “que no hay manera de que obedezca, paciencia!”, paciencia, paciencia y más paciencia. Seguro que de tanto escuchar a familiares, amigos, otros papis, profesionales de la infancia, aburridos estamos del tema.  Pero, no por ello hemos de dejar de insistir en esa asignatura que cuesta tanto de aprobar para ejercer el oficio de ser padres.

 

Como todo aprendizaje, no ha de ser difícil si tenemos una actitud positiva y contamos con los recursos necesarios. La asignatura de la paciencia es imprescindible para ejercer con cierto éxito el oficio de ser unos padres felices. Muchos padres confiesan que nunca les han enseñado a serlo, que los hijos no llegan con un manual bajo el brazo, que  ejercer de padres felices es una aventura a la que te enfrentas día a día, un trabajo sin vacaciones. ¿Cierto? SI y NO.

Ser padres no sólo es una condición, en la mayoría de los casos, es una elección.  Ser unos padres felices, es todo un reto. Por ello, la vida nos premia aunque hay que prestar atención.  El periodo de gestación nos da la oportunidad de desarrollar capacidades que van a estar implicadas en las funciones paternas.  Nos prepara para afrontar las necesidades, las situaciones que atañen a nuestros hijos y a su crecimiento.  Los meses de embarazo, el proceso de acercamiento a ese nuevo ser, las emociones que se activan ante si se formará bien, cómo será, qué nombre le pondremos, qué cambiará en nuestra vida… son esenciales para activar y consolidar una de las capacidades más extraordinarias que existen: LA PACIENCIA.

Tener paciencia es:

  1. Saber esperar
  2. Confiar
  3. Perseverar

 

Y, todo ello fomentando la calma.

Si habéis tenido la experiencia de un embarazo sabéis lo que es la espera y su valor.  No conozco a ningún padre ni a ninguna madre que se desesperen por el nacimiento de su hijo, todo lo contrario, si se adelanta o si hay riesgo de que no llegue a término, la situación se vive con angustia y preocupación.  Aprendemos a esperar y a hacerlo despacio semana a semana, día a día.  Una actitud que nos ayudará a ser pacientes ante los avances de nuestros peques tras el nacimiento.

Cuando nos embarazamos, vencemos todos los miedos, los enojos, con confianza. Necesitamos, a pesar de cualquier infortunio, saber que todo irá bien.  Nos engordamos con el crecimiento de nuestro bebé y le acompañamos día a día.  Confiar en el proceso, nos capacita para creer en la fuerza de la vida y en nosotros mismos.

También el periodo de gestación nos pone a prueba.  Día a día los cambios nos producen situaciones inesperadas que en ocasiones nos pueden incomodar y es entonces, cuando debemos perseverar.  Si nos dicen que hemos de caminar todos los días, lo haremos… cualquier cuidado, comportamiento, actitud, toma relevancia.  Nuestro esfuerzo se convierte en nuestro mejor aliado y la recompensa nuestra mayor satisfacción.

Pero como todas las asignaturas, si no la aprobamos a tiempo siempre tendremos una nueva ocasión porque ¿seguro que los hijos no traen un manual bajo el brazo?  Sí que lo traen, lo que ocurre es que no sabemos verlo.  Cada día es un capítulo de la lección y la de la paciencia suele ser insistente.

Aprobar la asignatura de la paciencia es aprender a esperar, a confiar, a ser perseverante.  Si nos permitimos aprenderla con calma, obtendremos una buena nota, podéis tenerlo por seguro.