Parece paradójico que límites y crecimiento vayan de la mano ya que conceptualmente los asociamos a significados antónimos.  Pero… veamos con este sencillo ejercicio si se puede entender!

¿Te imaginas en un bote en medio del océano?  Todo a tu alrededor es agua, el sol en el punto más alto, ninguna señal que te ayude a situarte, ¿cómo te hace sentir?  Sería difícil elegir el rumbo a seguir sin una cierta ansiedad ¿no te parece? Algo así les pasa a los peques.

 

Te propongo que vuelvas a visualizar la misma escena pero en esta ocasión introduce una línea de tierra en el horizonte, a tu derecha luces de otros botes, a tu izquierda unas balizas que te indican la distancia a la costa, la profundidad…  Todo ello, no sólo va a darte tranquilidad, también te proporcionará la seguridad para que avances en la dirección correcta. Esos son los límites que los niños necesitan.

Cuando un niño nace su entorno es como ese mar inmenso y aterrador.  Los brazos de mamá, su paciencia, sus palabras dulces y tranquilizadoras que le dicen “mi amor, no pasa nada, mamá está aquí y no va a dejar que le suceda nada malo a mi bebé” son los primeros límites que va a conocer y que le ayudarán a ubicarse en ese mar que poco a poco se llenará de emociones.

Las palabras, los significados, las normas irán configurando y dando forma a ese entorno.  Ello ayuda a la mente infantil a sentir seguridad, a adquirir la confianza necesaria para explorar, avanzar, aprender.

Cuando los niños viven en un mundo sin límites, en un mundo en el que los límites no son claros o cambian sin ningún criterio, se sienten perdidos, inseguros, fomentando la ansiedad.

La responsabilidad de ser padres, en ocasiones, nos enfrenta al deseo de ser lo mejor para los hijos, de no infringir daño, de evitar les cualquier tipo de sufrimiento.  Por ello, malinterpretamos poner límites con ser severos, autoritarios.  Poner límites requiere autoridad entendida como el “saber estar” desde lo que es correcto, lo que tiene que ser, lo necesario para acompañar el crecimiento de nuestros hijos sabiendo qué es lo más adecuado para ellos.

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